India: Viaje en primera persona

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La primera entrada a nuestro blog de viajes va para el último país que he visitado: India. Ha sido un recorrido corto, de una semana visitando Delhi, Agra, Samode y Jaipur. En primer lugar decir que he estado en mayo, uno de los dos meses junto con junio de temporada seca; es decir, de más calor del año superando todos los días los 40º. Se trata de un calor seco, como por ejemplo el de Sevilla o Extremadura.

Una de las primeras impresiones al llegar es el olor tan diferente al que estamos acostumbrados. Y otra es el tráfico, absolutamente caótico y ruidoso. Ir sentado en los asientos delanteros de un coche o autobús puede poner tus nervios a prueba. Una experiencia.

Estas son unas pequeñas pinceladas de mis impresiones.

Delhi es una ciudad enorme, de grandes contrastes como el resto del país. Montar en rickshaw (triciclo) en la Vieja Delhi es una forma de entrar en contacto con las calles más “auténticas” de la ciudad y ver la vida diaria de la zona. Entre los monumentos, la Tumba Humayun, Patrimonio de la Humanidad, es de visita obligada si quieres ver uno de los edificios de arquitectura mogol precursores del Taj Mahal.

El principal atractivo de Agra es el Taj Mahal, imprescindible en cualquier viaje a India. Tan impresionante por fuera como se pueda imaginar (o más), como pequeño por dentro cuando pasean cientos de personas alrededor de las tumbas. En Agra tampoco debe dejar de visitarse su fuerte que debe su color rojo a la arenisca con la que está construido, y de nuevo Patrimonio de la Humanidad.

Si quieres montar en elefante, la subida al muy recomendable Fuerte Amber,  es una de las posibilidades. Desde hace un tiempo, el número de elefantes y las veces que sube cada uno están controladas y tiene que ser antes de las 11 de la mañana. Evita esta opción si tienes problemas de espalda; es una experiencia divertida pero no cómoda.

En Jaipur, la ciudad rosa, la llamativa Fachada de los vientos se situa en una calle comercial donde poder comprar telas, alpargatas, camisetas y todo tipo de souvenirs. El Palacio de la Ciudad, antigua residencia de los maharajas, también merece una visita.

Y como curiosidad, acércate a ver el Observatorio Astronómico del s. XVIII.

El principal atractivo de Agra es el Taj Mahal, imprescindible en cualquier viaje a India. Tan impresionante por fuera como por dentro.

 

En cuanto a la comida, muy especiada en general, incluye arroz, cordero, judias, pollo, verduras… casi siempre acompañados de salsas picantes (o muy picantes). Poco pescado y casi siempre adobado. Curry, en menos platos de los esperados. Postres con muy buena presencia, pero un poco justos de sabor. O quizás mi gusto por nuestros dulces no me ha dejado apreciarlos bien… Indispensable el pan indio “naan”, una especie de torta siempre recién hecha, que también puede ser integral, con ajo, queso…

 

Y por no extenderme más, los hoteles de la cadena Oberoi en los que me he alojado son fantásticos y lujosos sobre todo en la atención del personal, siempre exquisita. En Samode, el hotel Samode Palace es una antigua residencia de un maharajá que merece la pena como “destino”: dos piscinas, patios, salones perfectamente decorados con muebles de su época original,  cada habitaciones es única; y con una cocina mezcla de tradición e innovación.

 

Yo me he llevado una agradable sorpresa con la pequeñísima parte de India que he visitado, ya que imaginaba un país más pobre en casi todos los sentidos. Cierto es que del norte me he perdido Benares, uno de los puntos más “pintorescos” y del que mucha gente habla con más emoción. Pero me ha servido para descubrir que India bien merece un segundo recorrido más completo para descubrir más maravillas.

 

Felipe J. Arias

By | 2017-04-25T15:04:11+00:00 mayo 27th, 2015|ASIA, Experiencia|Sin comentarios

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